Cuando duermo en primavera
no advierto el amanecer
hasta que comienza a resonar
el reclamo de las aves.
Pero anoche oí el estruendo
del viento y la lluvia
y me pregunté: ¿Cuántas flores
se habrán extinguido?.
Si me preguntáis por que vivo aquí
entre las verdes montañas,
reiré silenciosamente,
y cerraré mi corazón.
El capullo del melocotonero y
el agua silenciosa
me transportan a otro universo
mas allá del mundo de los hombres.