2007-07-09

ANTROPOLOGIA SIMBOLICA VASCA


En 1985 Andrés Ortiz-Oses publicó su libro "antropología simbólica vasca "en la colección "autores, textos y temas de antropología" de la editorial Anthropos. ese mismo año la editorial jamkana público el libro "mitos y leyendas vascos" con prólogo y epílogo de Andrés Ortiz Oses. En 1996 la editorial trotta publica el libro "La diosa madre" del mismo autor. En una fecha anterior que no conozco con exactitud, Ortiz Osés públicó el libro "el matriarcalismo vasco", junto con F.K.Mayr en la editorial de la universidad de Deusto.

Estos libros forman una colección única, por su profundidad y rigor, en el estudio antropológico y hermenéutico de la cultura vasca. Ortiz Oses es el mayor de un grupo de filósofos vascos que investigan e imparten clases en la universidad de Deusto (Bilbao) . Otros nombres de hermenéutas importantes de esta universidad son: Patxi lanceros, Luis garagalza, Fernando Bayón... por mencionar sólo los que he leído.

Sea éste pequeño artículo sobre la mitología vasca, un homenaje a todos ellos y a su labor imprescindible en la cultura de nuestros días. Las palabras que siguen, las ideas que voy a desgranar en estas líneas, no son sino un humilde resumen de lo que he aprendido de ellos en sus libros y en el curso de especialización en hermenéutica que realicé con algunos de ellos los años 2005 y 2006.

ANTROPOLOGIA SIMBOLICA VASCA

¿que nos dice la mitología a los hombres del siglo XXI? ¿Podemos aprender algo de los relatos y de los mitos que nos explique nuestro presente y nos ayude a dirigir nuestros pasos en el futuro? ¿Es posible interpretar estos mitos y discernir entre las sucesivas aportaciones que han recibido en las distintas épocas con sus distintos contextos?
Sin duda podemos responder afirmativamente a estas preguntas. La mitología vasca es un conjunto bastante extenso de relatos, que fue recogida por escrito por el padre Barandiarán y que han sido por primera vez interpretados desde una perspectiva antropológico-hermenéutica por Andrés Ortiz Oses. Estos relatos míticos nos dejan vislumbrar un trasfondo antropológico muy antiguo. A pesar de las posteriores aportaciones culturales indoeuropeas y cristianas que modificaron algunos de estos relatos, incluso hasta el extremo de invertir los valores que tenían originariamente, subsiste claramente un imaginario matriarcal-naturalista y comunalista
pre-indoeuropeo y claramente conectado en su símbolos y en sus imágenes con las culturas mediterráneas.
En efecto, en el culto a la diosa madre, como por ejemplo la personificación de la madre naturaleza cretense -Dictynna, Britomartis, Ariadna-, ésta se metamorfosea en vaca, cabra o sierpe de forma análoga a la diosa vasca Mari que se metamorfosea en macho cabrío, caballo, novilla roja, cuervos, serpiente etc.


Aker-Beltz, macho cabrio negro, es el animal favorito de Mari

estas diosas cretenses, al igual que Mari, realizan el matrimonio sagrado con el principio masculino en forma de toro (la diosa Europa o Parsifae con el Minotauro) con intención de fecundar la naturaleza. Así, Mari también tiene la Unión sagrada con su paredro masculino Maju o sugaar, ocasiones en las cuales se desatan terribles tormentas .
La morada de Mari se encuentra en grutas y en regiones subterráneas, tal y como sucede con la diosa y los templos de la cultura minoica. la diosa Eileithyia, al este de Heraclión se presenta como una estalagmita, lo mismo que la diosa Mari en el País Vasco.
la muerte en estas culturas pre-indoeuropeas, siempre tiene un carácter ctónico, subterráneo, y está revestido de una idea de renacimiento del seno de la tierra. Por eso los cultos preindoeuropeos a los muertos, se realizan en tumbas megalíticas y subterráneas, como por ejemplo los túmulos (o los pequeños cromlench vascos).



Esto se corresponde con la idea de gestación en el seno de la madre tierra para después renacer. En contraste con estas tumbas matriarcales preindoeuropeas, el posterior culto a los muertos indoeuropeo, practicaba la cremación, que lógicamente se asimilaba a su creencia en un dios de los cielos, un dios solar.
Las posteriores culturas indoeuropeas que sustituyeron a éste sustrato matriarcal, hicieron una inversión de los valores positivos de la muerte y resurrección en la madre tierra, e interpretaron como demoniaco e infernal el mundo subterráneo de las Cuevas y de las tumbas megalíticas. Y así por ejemplo, en alemán "tumba-agujero" significará infierno (Hollen-Holle).
Al igual que los dioses y diosas de la naturaleza y de la fertilidad reunidos en torno a la gran madre venerados en la Grecia pre clásica fueron sustituidos con la llegada de los pueblos indoeuropeos por los dioses celestes del Olimpo, dirigidos por el Zeus solar de la luz y la tormenta, de igual forma el cristianismo sustituyó las antiguas creencias en la gran diosa vasca Mari, por un Dios patriarcal, celeste y único. Y mientras las culturas de predominancia matriarcal, unidas a la tierra y a la agricultura, practicaban ciertos postulados democráticos o comunalistas más horizontales, la nueva razón patriarcal aparece como autoritaria y vertical.El trasfondo matriarcal vasco, subyaceria en esa tendencia a lo comunal, como son los txokos, sociedades gastronómicas, las cooperativas, y el apego a la madre naturaleza.

De esta forma, los símbolos del tiempo matriarcal son la edad de oro inicial, el tiempo mítico primordial, y las narraciones sobre el paraíso, y el retorno al interior de la tierra para renacer. Al igual que en el resto de culturas aborígenes en las que la edad de oro o tiempo mítico está situado al principio de los tiempos, cuando dioses y hombres convivían y se comunicaban, el ideal está situado en el pasado, y no en el futuro como ocurre en las posteriores culturas patriarcales en las que el símbolo del círculo como plenitud, se convierte en línea recta que avanza hacia un futuro paraíso - como el cielo cristiano-, o en nuestra cultura tecnológico-industrial, en una idea de progreso. La idea cristiana de la salvación en un futuro reino de los cielos, es similar al mito moderno del progreso, en el que se nos promete que no existirán enfermedades gracias a la ciencia, y que podremos realizar todos nuestros sueños a través de la tecnología.
El mito moderno del progreso, de esta forma, es el resultado de la adopción del modelo patriarcal del tiempo en el que se nos promete un futuro esplendoroso de bienes sin límite.


Las metamorfosis de Mari. oleo de Angel Elvira

De modo análogo, en la filosofía griega a partir de parmenides, se distingue el ser del no-ser (devenir), y ese devenir, "la génesis",... "identificada con la naturaleza, será concebida como ser aparente-irreal frente a la auténtico ser verdadero, intemporal e inmutable (einai,on). Este ser se conoce por la razón espiritual (nóesis), mientras aquél modo de no-ser (devenir) o ser ilusorio se percibe por experiencia sensible (aisthesis). El auténtico ser se asimila, como en Hegel, al puro pensar ". (asimismo Hegel caracterizan al logos o razón general-masculinas por encima del inframundo del pasado femeninos (el pueblo, y la " sustancia inconsciente ", la familia)." (1)
Platón también hablaba de que " tiene sentido comparar el principio receptor (espacio-material) con la madre, el principio eidético-formal o prototipo con el padre y la cosa " interdevenida " con el hijo". (Timeo, 50c). de forma que lo material-femenino es devaluado frente a lo formal-masculino elevado a Ser trascendente.

todas estas ideas se mantendrán en nuestra cultura occidental en forma de desvalorización de la mujer y de su correlativo arquetipo de la materia (máter-materia) o del mundo material. Todos conocemos que la doctrina de la iglesia, que aún mantiene en cierta medida, es la exaltación del espíritu como reflejo de la divinidad (masculinas) y la valoración negativa de lo material como carne pecaminosa portadora de sufrimiento (simbolizado por la mujer). A este respecto se podría comparar las teorías marxistas y comunistas como un retorno revalorizador a la materia (materialismo) y al comunarismo matriarcal. La propia Rusia, cuna del comunismo, es señalada por muchos autores como sociedad matriarcal.
En este punto conviene una aclaración: cuando utilizo la palabra matriarcal, la utilizó en el sentido que lo hace Ortiz Osés y otros autores, que no es en un sentido de matriarcado (en el que el poder político y económico esté en manos de la mujer ) del que al parecer no hay pruebas de que haya existido. Me refiero en cambio y siguiendo las ideas de Andrés Ortiz Oses, a un matriarcalismo, que se referíria a "la importancia mítico-religiosa y aun psicosocial de la madre-mujer". (2)


Dicho lo anterior, podemos deducir de la mitología vasca, que el númen principal , Mari, señora de las profundas simas y de los fenómenos celestes, cuya metamorfosis en múltiples animales y fenómenos atmosféricos nos hace intuir que es una personificación de la madre naturaleza, es una figura arquetípica proto-Mediterránea que no es absolutamente positiva ni absolutamente negativa, sino que al igual que la naturaleza, otorga y quita, es Señora de la vida y de la muerte, por un lado su guarida subterránea es fuente de bienes innumerables como la sidra, la miel, o la leche que mana en las profundidades de sus cuevas, y por otro lado asola los campos con las tormentas y el pedrisco.
En las iniciaciones antiguas, matriarcales, el heroe bajaba al inframundo simbolizado por un animal -La sierpe- o el fondo marino, el centro de la tierra o el Hades custodiado por la propia maga-sierpe. Después de ser devorado el neófito volvía a la vida y era devuelto tras aprender la magia de la fertilidad-fecundidad o la magia matriarcal-femenina de la caza. En cambio el posterior heroe patriarcal en vez de asumir-ser digerido por el dragón devorador (inconsciente,) lucha contra el y con sus espadas y armas lo mata (destruye el subconsciente en favor de la consciencia racional y patriarcal). " Si el héroe es antes engullido (iniciado), ahora es el que acaba con el engullidor. Mientras que la sierpe originaria es el animal mágico fertilizante, ahora se convierte en el diablo. Así ocurre en la mitología hindú donde la serpiente Vitra es vencida por el poderoso díos Indra.En la mitologia vasca, podemos apreciar este paso posterior de signo patriarcal en la leyenda de teodosio de Goñi, en la que el heroe patriarcal cristiano San Miguel, mata al dragon.

imagen de San miguel derrotando al demonio simbolizado por una figura femenina

Es el destronamiento del animal paleolítico por los héroes griegos. Según Gideón " El hombre y el animal conforman en el paleolítico una realidad hibrida: " todo poseía vida y alma, todo podía ser totem. El totemismo significa una interrelación universal, aunque su lugar más destacado lo ocupara el culto animal " (3)
según Ortiz Oses, Mari podría ser la mága vasca similar a la gran maga o diosa madre paleolítica. Sería el tótem del pueblo vasco. "Su posesión de los medios mágicos, su carácter de sierpe engullidora, el ser el espíritu-guardián, manitú o ayudante-tótem último, su afiliación y metamorfosis en el mundo vegetal y animal-como espíritu del bosque, sus árboles y animales: Mari del bosque o basoko Mari- así como en el mundo mineral con sus cuevas sagradas y, finalmente su carácter de dueña de las aguas y de la fertilidad-fecundidad"... " Señora del destino y de la muerte. Como Guardiana y jefa del inframundo, Mari no solamente es la específica divinidad lunar y nocturna, sino asimismo albergadora de las almas de los antepasados". (4)

estalagmita de la cueva de Zelharburu, que es venerada como "la santa de la cueva", y que al parecer es una imagen de Mari misma.

al igual que la gran maga paleolítica descrita por el mitólogo ruso Propp, alberga grandes tesoros en sus antros subterráneos, es raptora de almas, y los que entran en su cueva, lugar prohibido, son iniciados en un viaje de ida y vuelta en la regeneración y transmutación y los héroes que entran en su cueva salen con poderes especiales, materiales preciosos etc. como por ejemplo en la leyenda de Canillo, en la que viaja por el mar a casa del diablo besugo-diablesa donde es encerrado y del que sale con el conocimiento del lenguaje de los animales.
Si bien es una hipótesis no confirmada del todo la correspondencia de Mari con la gran maga paleolítica, según Ortiz Oses sí que parece más que evidente la similitud entre Mari y las diosas mediterráneas (demeter, gaia, rea, hera, atena, artemis, leto, Melissa, isis, Cibeles, Afrodita).
En los misterios de eleusis, dedicados a la diosa demeter, se veneraba el sagrado aidoion-genital femenino, representado por el " peine " numinoso (kteis gynaikeios).
Mari aparece a la entrada de las cuevas peinando su larga cabellera con un peine de oro.
El peine de la diosa, (griega o vasca), significa su propio sexo femenino, o sea la flor, el reverdecer y brotar, la fecundidad del mundo. (La etimología de peine-orraze y es flor de cardo, germen, sementera, Concha, etc.).


Para Jung, el objetivo al que deberíamos aspirar en términos psicológicos, es a un equilibrio entre la parte masculina de la psíque y su correspondiente parte femenina. Este equilibrio se encuentra simbolizado en el mandala, arquetipo por excelencia de la vida (y de la muerte) la unidad de los contrarios. Para Jung, el inconsciente colectivo encuentra su arquetipo en la " madre ", estando mediado por las "matrices" o "matronas" (mattern) funcionales. El " padre " simboliza a los "patrones" (pattern) de la cultura política o racionalidad vigente, es decir a la consciencia colectiva.
De forma que el héroe matriarcal con su regresión al inconsciente, su viaje al interior del mar o de la serpiente devoradora sería la asunción o integración por parte de la conciencia de la parte femenina subconsciente y creadora. En cambio el heroe patriarcal, mata al dragón, destruye su inconsciente, la parte creativa, en favor del logos patriarcal (la razón). El discurso de Andrés Ortiz Oses, que él mismo reconoce como pró-matriarcalista, posee según el "una intención específica y crítica: compensar mítica, simbólica y psíquicamente nuestra cultura patriarcal".(5)


Vistas todas estas connotaciones psicológico-antropológicas de nuestro trasfondo mitológico, que es también nuestro trasfondo histórico, podríamos ver a la luz de todo ello la actual sociedad vasca en la especie de esquizofrenia que nos divide entre la mentalidad matriarcalista-naturalista por un lado y la razón de estado patriarcal por otro. un conflicto, en palabras de Ortiz Osés :"entre mattern y pattern , entre mytos y logos, entre " estar " y " ser ". " Entre la " regresión " matriarcal y la "agresión-progresión" patriarcal". (6)
Según Ortiz Oses entre esta dicotomía ..."comparece como símbolo medial, el fratriarcado: el fratriarcaísmo como mediación-reconciliación, y consentimiento de naturaleza y espíritu. Pues si el matriarcalismo sin el patriarcalismo es ciego, el patriarcalismo sin el matriarcalismo es vacío. " (7)

en su prólogo al libro " mitos y leyendas vascos " Ortiz Oses resume estas ideas diciendo que nos encontramos en la mitologia vasca ..."con una axiologia eco-feminista o gin-ecológica crítica del ordo patriarcal vigente. Incluso pensamos que el tema de las violencias en las últimas épocas sólo puede entenderse antropologicamente como consecuencia del choque y conflicto, iniciados en la drástica industrialización y agravados por el absolutismo franquista, entre ese fondo matriarcal-naturalista y comunalista vascos y el patriarcal-racionalismo y de proveniencia indoeuropea y de signo estatal-liberal e individualista) que, por su parte, ofrece junto al lado positivo de una hipotética racionalización, el negativo del abstracciónismo). He aquí que la importancia de la mitología -en este caso, vasca- es algo más que mero folklore al uso, pues que constituye un acceso de entendimiento y comprensión al " alma" (a veces en pena) de un pueblo." (8)


citas: 1,2,3,4,5,6,7.ANTROPOLOGIA SIMBOLICA VASCA. Andres Ortiz-Oses. 1985. ANTHROPOS

8....MITOS Y LEYENDAS VASCOS. J.M.Barandiaran. Prologo y epílogo de Andres Ortiz-Oses.1985. JAMKANA

1 comentario:

Jordi dijo...

Me ha parecido muy interesante, gracias.
Igual que Ortiz Oses, también estoy convencido de la necesidad de reequilibrar la balanza de nuevo a favor de lo matriarcal.